El régimen iraní rechazó las negociaciones con Estados Unidos, afirmando que Washington no tiene derecho a decidir el momento de la guerra o la paz, tras las declaraciones del presidente Trump sobre la posibilidad de diálogo. Esta postura se da en un contexto de intensa tensión, con bombardeos estadounidenses contra instalaciones iraníes y un bloqueo naval que, según Teherán, amplía el alcance de la guerra en la región (prensa-latina.cu).

Las autoridades iraníes reconocieron que mantienen contactos con Estados Unidos a través de mediadores como Qatar y Pakistán, pero insistieron en que cualquier avance diplomático se postergará mientras continúen los bombardeos estadounidenses. Irán acusó a Washington de incumplir acuerdos, intensificar la escalada militar y vulnerar su soberanía, mientras que su prioridad es proteger su territorio y a su población (lne.es).

Aunque Trump aseguró que ha detenido los bombardeos contra Irán y que hay posibilidades de alcanzar un acuerdo, Teherán se negó a llamarlo tregua, aunque reconoció una pausa en las hostilidades. La situación se complica aún más con la presión de otros actores regionales, como Israel, que también participa en la escalada.