Los empleadores estadounidenses temen una escasez de mano de obra debido a que muchos inmigrantes pierden su estatus de protección, según un informe reciente. Un fallo de la Corte Suprema permitió a la administración Trump poner fin a un programa humanitario que permitía a cerca de un millón de inmigrantes trabajar legalmente en el país (diario.mx).
Este programa, conocido como DACA, ofrecía protección a jóvenes inmigrantes que llegaron a Estados Unidos de niños. La decisión judicial abrió la puerta para que el gobierno dejara de otorgar nuevos permisos y finalizara gradualmente el programa. Muchos inmigrantes temen que su situación legal se vuelva inestable, lo que podría afectar su empleo y su vida en el país.
La administración Trump argumentó que el programa no cumplía con las leyes migratorias vigentes. Sin embargo, críticos señalan que la decisión afectará a personas que han vivido en Estados Unidos durante décadas. El impacto económico podría ser significativo, especialmente en sectores que dependen de la mano de obra inmigrante.




























