Adelia Harilaos de Olmos, considerada la mujer más rica de su época en Argentina, legó su residencia en Buenos Aires al Vaticano. El palacio, conocido como el Palacio Fernández Anchorena, fue transformado en la sede del Nuncio Apostólico en el país. Esta decisión forma parte del legado de la empresaria y coleccionista, cuya fortuna se construyó a través de negocios en el sector textil y la industria del cuero.
El inmueble, ubicado en el barrio de Palermo, fue adquirido por Adelia en el siglo XIX y se convirtió en un símbolo de lujo y poder en la sociedad porteña. Su legado al Vaticano representa una importante donación cultural y religiosa, que permitirá mantener y preservar el patrimonio histórico del lugar.
El anuncio de la transferencia del palacio fue hecho público por el Vaticano, que agradeció la generosidad de la heredera. El inmueble será utilizado como sede diplomática y cultural, manteniendo su relevancia en la historia argentina. (lanacion.com.ar)
























