El arzobispo de Buenos Aires, monseñor Orlando García Cuerva, criticó en una misa por el Día de San Cayetano la actitud de la clase dirigente, acusando a los dirigentes de hablar de los pobres pero no de estar cerca de sus necesidades. Durante la ceremonia en el santuario de Liniers, el religioso destacó el trabajo como un derecho y una fuente de dignidad, en un contexto de creciente descontento social en la ciudad.
García Cuerva señaló que la élite se beneficia de la situación actual, mientras que la población sufre. Su intervención reflejó una postura crítica hacia las autoridades, que según él, no responden a las demandas reales de los ciudadanos. Esta denuncia se suma a una serie de protestas recientes en Buenos Aires, donde la frustración por la desigualdad y la falta de acciones concretas se ha intensificado.
La misa, que congregó a miles de personas, sirvió como un espacio para expresar las preocupaciones de la comunidad. El arzobispo, conocido por su voz en temas sociales, utilizó la ocasión para reforzar la importancia del trabajo digno y la solidaridad. Su mensaje resuena en un momento en que la tensión entre la población y las autoridades sigue en aumento.



























