El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, calificó la llegada masiva de inmigrantes a Ceuta como un "ataque" y una "violación de la integridad territorial" del país, asegurando el apoyo total del Estado a la ciudad autónoma (infobae.com). Esta declaración surge tras una crisis migratoria que ha generado una gran presión en la zona fronteriza entre España y Marruecos.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, destacó la "gestión eficiente y eficaz" tanto de España como de Marruecos ante la situación, aunque insistió en la necesidad de una "respuesta europea común" (larazon.es). Esta postura refleja la complejidad de la crisis, que involucra no solo a los gobiernos nacionales, sino también a instituciones supranacionales.
A pesar de la tensión, algunos líderes políticos han cuestionado la gestión del Ejecutivo. Alberto Núñez Feijóo, líder del Partido Popular, dudó de que el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) no hubiera conocido previamente la avalancha migratoria, que ya ha causado casi noventa muertos en Ceuta (lne.es). Esta crítica refleja el descontento en ciertos sectores políticos frente a la respuesta del gobierno.





























