La ciudad autónoma de Ceuta, en el norte de África, vive una crisis migratoria sin precedentes, con al menos 60.000 personas procedentes de Marruecos que han entrado en el territorio español en los últimos días. Según fuentes del Ministerio de Interior español, 25.000 de ellos han decidido retornar voluntariamente a Marruecos hasta el mediodía del viernes. La cifra de fallecidos se eleva a 34, según estimaciones oficiales, mientras que otras fuentes hablan de 41 muertos.

La situación ha generado una gran preocupación en las autoridades locales. El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, ha denunciado una "manipulación de Marruecos de su población" como causa de la entrada masiva de migrantes. A su vez, el analista Yago Rodríguez ha alertado de que Ceuta es una "bomba de relojería" y que se debe actuar "ya" para evitar un descontrol.

Un video viral que mostraba a personas subiendo un cerro fue descubierto como parte de un peregrinaje religioso en Turquia, lo que ha generado confusión sobre la realidad de la crisis. Mientras tanto, activistas como Taleb Alisalem, saharaui, acusan a Marruecos de organizar la presión migratoria con una estrategia política. La Unión Europea y España enfrentan ahora la difícil tarea de gestionar una situación que pone a prueba su capacidad de respuesta.