Más de 60.000 migrantes cruzaron de Marruecos a Ceuta en un solo día, según informes recientes. Esta cifra supera ligeramente la de la entrada previa de 49.000 personas, lo que ha generado una tensión significativa en la región. España y Marruecos han reforzado la seguridad en las fronteras para contener el flujo masivo, pero la situación sigue siendo crítica.
La Guardia Civil continúa recuperando cadáveres en la costa, mientras que Marruecos detiene a 70 personas por los disturbios en Castillejos. Además, se han reportado incidentes entre migrantes en la ciudad, lo que refleja la inestabilidad generada por el aumento de personas en la zona.
El gobierno español afirma que el flujo migratorio se ha detenido, aunque no se ha confirmado oficialmente. En el lugar de El Tarajal, se han instalado boyas para controlar la entrada. A pesar de esto, algunos migrantes regresan a Marruecos, aunque con la intención de volver a intentar cruzar.
La crisis ha generado reacciones políticas, con líderes como Isabel Díaz Ayuso vinculando la situación a cuestiones de política interna. Mientras tanto, la Comisión Europea se enfrenta a presiones para activar un procedimiento de control fronterizo, aunque no parece inminente.






















