Dos días de presión migratoria en Ceuta han desencadenado una crisis internacional que pone en tela de juicio la seguridad fronteriza de la UE. Más de 60.000 personas han entrado ilegalmente en la ciudad autónoma, forzando al gobierno español a tomar medidas urgentes (democrata.es). La Comisión Europea ha pedido la recuperación del control de la frontera, mientras Francia, Italia, Finlandia, Dinamarca y Suecia exigen una respuesta colectiva (democrata.es).

La entrada masiva de migrantes ha llevado a la suspensión del acuerdo Schengen entre España y Italia, un movimiento que ha sido respaldado por varios países europeos. Italia ha activado controles aleatorios para no ciudadanos de la UE, lo que ha generado una reacción en cadena en la UE (rpp.pe). El gobierno español ha confirmado que los migrantes que entran en Ceuta deben ser identificados en controles policiales antes de poder viajar a la península (lasexta.com).

La situación ha sido calificada como una "práctica totalidad" de migrantes que regresan a Marruecos en 48 horas, mientras el Ejército toma el control de la frontera. La ciudad autónoma ha visto llegar un volumen de personas equivalente al 62,5% de su población, lo que ha generado un caos en la zona (infobae.com). La crisis ha abierto un frente internacional contra el gobierno español, obligando a Europa a reevaluar su política de seguridad fronteriza.