Gianni Infantino, presidente de la FIFA desde 2016, enfrenta una ola de críticas tras ser acusado de ofrecer la final del Mundial 2030 a Marruecos a cambio de apoyo político. Esta acusación, difundida por varios medios internacionales, afirma que el mandatario habría prometido que el partido por el título se dispute en Casablanca para asegurar el respaldo de las federaciones africanas. La FIFA negó enérgicamente cualquier acuerdo de este tipo, pero las denuncias persisten.
El exfutbolista Luis Figo se unió a las críticas, acusando a Infantino de haber mentido y de actuar en beneficio personal. En una carta publicada, Figo señaló que el presidente ha cruzado límites en su gestión, lo que ha generado desconfianza en el entorno del fútbol mundial. Estas declaraciones reflejan una creciente tensión dentro de la organización.
Aunque la FIFA ha rechazado las acusaciones, la situación ha generado especulación sobre la legitimidad de las decisiones del presidente. Algunos medios sugieren que Infantino busca asegurar su posición en las elecciones de 2027, lo que ha generado controversia en el seno de la institución. La situación sigue siendo objeto de debate y análisis en el ámbito deportivo internacional.
























