El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha enviado una carta a la Comisión Europea y al Consejo Europeo denunciando la actitud de algunos países, especialmente Italia, ante la crisis migratoria en Ceuta. El documento expresa su "seria preocupación" por el cierre del espacio Schengen por parte de Italia y pide una reunión urgente de los ministros de Interior de la UE (6, 5, 4).
En paralelo, la delegación del Gobierno en Ceuta ha organizado una rueda de prensa en la que el ministro de la Presidencia, José María Marín, ha respondido a las críticas de los residentes locales. Según fuentes locales, la situación en la frontera ha generado una "tensión" y "caos" debido a la saturación de los servicios, lo que ha llevado a algunos ciudadanos a desmentir las afirmaciones del Ejecutivo (2, 1).
El Gobierno también ha defendido que ningún migrante ha pasado de Ceuta a la Península Ibérica, alegando que más de 48.000 personas ya han regresado a Marruecos. Además, ha desvinculado la crisis de la regularización extraordinaria y atribuido la afluencia a una campaña de desinformación sobre una sentencia del Supremo (7, 8).

























