La ciudad autónoma de Ceuta, en España, fue testigo de una afluencia masiva de migrantes en dos días, con más de 60.000 personas entrando ilegalmente, lo que ha generado una crisis migratoria sin precedentes. Esta situación ha llevado a Italia a suspender temporalmente el acuerdo Schengen con España, según informes oficiales. La medida busca controlar la entrada de ciudadanos no europeos en las fronteras marítimas y aeroportuarias italianas, como señala un comunicado del gobierno italiano (es.euronews.com).

La Comisión Europea ha pedido recuperar el control de la frontera, mientras que varios países, incluida Francia, Finlandia, Dinamarca y Suecia, exigen una respuesta rápida. La suspensión del acuerdo Schengen ha sido respaldada por estos países, que consideran que la situación en Ceuta pone en peligro la seguridad de la UE (democrata.es). A su vez, el gobierno español ha confirmado que quienes deseen viajar desde Ceuta o Melilla a la Península Ibérica deben pasar por controles policiales, según declaraciones del ministro de Exteriores (lasexta.com).

La crisis ha generado una tensión internacional, con la ultraderecha aprovechando la situación para presionar a las autoridades. A pesar de ello, el Ejército ha tomado el control de la frontera, mientras se acelera el proceso de devolución de los migrantes a Marruecos, que ha sido la única salida viable en los últimos días (infobae.com).