Marruecos ha admitido oficialmente que 40.000 migrantes entraron en Ceuta durante la crisis del pasado domingo, según un comunicado del Ministerio de Interior marroquí. El país también confirmó la muerte de 11 personas en su territorio, diez de ellas ahogadas, mientras trabajaba con España para verificar el resto de víctimas (larazon.es). Esta declaración marca un cambio en la postura del país magrebí, que hasta ahora había mantenido un silencio sobre los hechos.
La avalancha de migrantes que cruzó la frontera con Ceuta generó una tensión entre los ministerios españoles, especialmente entre Interior y Defensa, según el diario El Mundo. El gobierno busca evitar responsabilizar a Marruecos, lo que ha generado un desacuerdo interno. A su vez, el líder del partido Vox, Santiago Abascal, visitó Ceuta y criticó la gestión del Ejecutivo, acusando al gobierno de estar supeditado a Marruecos (es.euronews.com).
La crisis ha sido ampliamente criticada por la oposición, que acusa al gobierno de no controlar la situación migratoria. La llegada masiva de personas ha enfrentado a Pedro Sánchez con su partido, mientras que la UE también ha mostrado preocupación por la situación. Marruecos, por su parte, atribuye la crisis a mafias, desinformación y malentendidos sobre una sentencia del Supremo (20minutos.es).

























