La crisis migratoria en Ceuta ha culminado con la regresión masiva de los migrantes a Marruecos, tras una entrada irregular de unos 60.000 personas. El Ministerio del Interior español confirmó que más de 50.000 personas ya han regresado a su país de origen, según datos del Ministerio de Interior marroquí. La operación, coordinada entre ambos gobiernos, ha permitido el traslado de cientos de migrantes en decenas de autobuses, partiendo desde la localidad marroquí de Fnideq hacia distintos puntos del país.
El gobierno español ha instalado una barrera en la frontera de Ceuta con Marruecos, con el objetivo de evitar nuevas entradas masivas. Esta medida, que tiene 500 metros de longitud y un metro de profundidad, ha sido anunciada por el gobierno de Sánchez. Aunque el ministro de Interior, Marlaska, negó que Marruecos represente una amenaza para España, reconoció que el gobierno trabaja para evitar que se repita la situación. La crisis ha revelado grietas en la gestión migratoria del Estado español, según análisis de medios locales.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, destacó que la mayoría de los migrantes que entraron en Ceuta han regresado a Marruecos, pidiendo una mejor coordinación fronteriza en la UE. A pesar de los esfuerzos, la crisis ha dejado un saldo de 67 muertes, según informes oficiales. La situación sigue siendo delicada, pero el retorno masivo de los migrantes parece haber estabilizado la situación en la región.
























