Marruecos negó haber cedido a presiones o chantajes durante la crisis migratoria en Ceuta, según declaraciones oficiales del país. El ministerio marroquí afirmó que la decisión del Tribunal Supremo español de comienzos de julio debilitó un elemento clave de la cooperación migratoria entre ambos países, y alertó a España días antes de la situación (lne.es). Esta alerta se enmarca en un contexto de tensión entre los dos países, donde Marruecos insiste en que la gestión migratoria es una responsabilidad compartida.
El Partido Popular (PP) acusó al gobierno español de falta de previsión y criticó la actitud del ministro de Interior, Fernando Simón, por no dar explicaciones en el Congreso sobre la crisis. Además, la portavoz del PP, Ana Belén Vázquez, señaló que el gobierno no ha mostrado claridad sobre el manejo de la situación en Ceuta (democrata.es). Por su parte, el gobierno marroquí rechazó cualquier acusación de debilidad en el control fronterizo, atribuyendo el aumento de migrantes a la sentencia del Supremo.
Un caso emblemático de la crisis fue el de un menor de 12 años que, llorando, pidió no ser devuelto desde Ceuta. Las autoridades españolas intervinieron para evitar su expulsión, lo que refleja la complejidad de la situación en la frontera (cronica.com.ar). Marruecos, a pesar de la tensión, mantiene su postura de que no ha relajado el control, aunque reconoce que algunas personas creyeron poder ingresar sin consecuencias legales (lasexta.com).

























