Perú experimentó más de 500 sismos entre enero y el 7 de agosto, según datos del Instituto Geofísico del Perú (IGP). La mayoría de los movimientos telúricos tuvieron magnitudes entre 3,5 y 5,7, con julio como el mes más activo, que registró 115 eventos. Estos sismos afectaron diversas regiones del país, incluyendo Arequipa, donde ocurrieron cuatro temblores, uno de ellos en la zona de Caylloma. Tres de los sismos en Arequipa superaron la magnitud 4, según el IGP. Aunque no se reportaron daños significativos, los movimientos sísmicos continúan siendo frecuentes en el país, lo que ha generado alerta en comunidades cercanas a zonas de riesgo. El IGP ha alertado sobre la necesidad de mantenerse alerta y seguir las recomendaciones de seguridad en caso de sentirse un temblor. La actividad sísmica en Perú se debe a la ubicación del país en la zona de convergencia de placas tectónicas, lo que lo hace propenso a movimientos telúricos.

























