Más de 53.000 migrantes han sido devueltos a Marruecos tras la crisis migratoria en Ceuta, según datos oficiales. La situación se agravó cuando unos 60.000 personas cruzaron la frontera en dos días, lo que generó una presión inédita en la región. Muchos de los migrantes, que habían llegado a Ceuta, regresaron a Marruecos buscando alimentos y agua, con la intención de reanudar su viaje hacia España.
El gobierno español, liderado por Pedro Sánchez, estudia reformar la Ley de Extranjería para facilitar las repatriaciones y agilizar las expulsiones. Esta medida busca mejorar la gestión de la frontera, que se vio abrumada por la afluencia de personas. La gendarmería marroquí, en un momento de pasividad, permitió la entrada masiva de migrantes, lo que evidenció la fragilidad de la frontera.
La crisis ha tenido un impacto internacional, especialmente con la reacción de Estados Unidos, que condenó rápidamente la gestión del gobierno español. Esta postura refleja una creciente alianza entre Estados Unidos y Marruecos, lo que ha dejado a España en una posición más débil. La situación sigue siendo delicada, con el riesgo de nuevas tensiones en la zona.





























