Un ataque con explosivos que destruyó un peaje en construcción en la vía Panamericana, entre Popayán y Cali, ocurrió un día después de la toma de posesión del presidente Abelardo de la Espriella, anunciando el inicio de una política de seguridad más dura en Colombia (eldiario.com). El incidente, que causó daños significativos en la infraestructura, se produjo en un contexto de tensión nacional, donde el nuevo mandatario prometió un cambio radical en la lucha contra el crimen.
De la Espriella, quien asumió la presidencia en una región afectada por la violencia, destacó durante su discurso inicial la necesidad de autoridad y orden, rechazando cualquier forma de diálogo con grupos armados ilegales (laverdad.com). Esta postura se refleja en medidas como el traslado de 117 presos de alto perfil a cárceles de máxima seguridad, con el objetivo de desarticular su influencia criminal desde la prisión (democrata.es).
Estas acciones, junto con la promesa de una política más dura, coinciden con la cooperación militar aumentada entre Colombia y Estados Unidos, que prevé un paquete de seguridad de 1.000 millones de dólares para apoyar al nuevo gobierno (unionradio.net).



























