España estima que 60.000 migrantes han cruzado la frontera desde Marruecos hacia Ceuta en los últimos días, según datos preliminares. De ellos, al menos 34 personas han perdido la vida intentando llegar al enclave español, según informes oficiales. La cifra de fallecidos se eleva a 34, según la prensa local, lo que refleja la gravedad de la situación en la zona fronteriza.
Agentes de la policía española han intervenido para controlar el flujo de personas que intentan entrar irregularmente en Ceuta. Según fuentes, 25.000 de las 60.000 personas que llegaron en la madrugada del 30 de julio ya han sido devueltas a Marruecos. La crisis ha generado una presión inédita en la región, con autoridades locales pidiendo apoyo para gestionar la situación.
El canciller alemán, Merz, ha exigido la deportación de los inmigrantes ilegales a Marruecos y ha llamado a reforzar las fronteras exteriores de la Unión Europea. En tanto, el presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, ha acusado a Marruecos de "manipulación de su población" para impulsar la migración. La situación en Ceuta se compara con la de Melilla, aunque las autoridades de esta última aseguran que no alcanza la misma intensidad.






















