El gobierno de De la Espriella anunció una nueva estrategia en materia de seguridad que busca desideologizar la paz. Esta decisión marca un cambio en la forma en que se aborda la conflictividad en el país. En lugar de enfocarse en la ideología de los grupos armados, el gobierno priorizará su impacto en la sociedad.

La política de seguridad se ajustará a criterios prácticos, con el objetivo de reducir el daño causado por los conflictos. Esto implica una revisión en la forma en que se enfrentan los grupos armados, centrándose en sus acciones concretas. La medida busca evitar la polarización ideológica que ha sido un obstáculo para la estabilidad.

El anuncio fue hecho en un contexto de creciente inquietud por la violencia en la región. El gobierno busca una aproximación más flexible y efectiva para garantizar la seguridad ciudadana. Esta estrategia representa un giro importante en la política de paz del país.