Más de 50.000 migrantes cruzaron la frontera entre Ceuta y Marruecos en menos de 24 horas, provocando una crisis migratoria sin precedentes en la región, según informes de medios locales. La situación se intensificó cuando el flujo de personas, principalmente de origen africano, superó la capacidad de acogida de la ciudad, que cuenta con unos 84.000 habitantes. Esta entrada masiva ha generado tensiones entre España y Marruecos, con denuncias de violación de la integridad territorial española por parte del presidente Pedro Sánchez, aunque el gobierno evitó señalar directamente a Marruecos (larazon.es).
La crisis ha derivado en un operativo de repatriación coordinado entre ambos países, que ha permitido devolver a 53.000 personas a la localidad marroquí de Fnideq. Durante los disturbios, las autoridades marroquinas arrestaron a 70 personas, mientras que en Ceuta se registraron incidentes que incluyeron protestas y enfrentamientos. Algunos migrantes, como Youssef, decidieron regresar a Marruecos tras sentir que España no les proporcionaba condiciones básicas como el agua (elimparcial.com).
La situación ha sido calificada como "éxodo a la inversa" por algunos medios, al observar cómo miles de personas abandonaron Ceuta tras la crisis. La embajada de Estados Unidos en España emitió una alerta a sus ciudadanos, recomendando evitar viajes a Ceuta y Melilla debido a la inestabilidad generada por la entrada masiva de personas (infobae.com).



























