El presidente saliente de Colombia, Gustavo Petro, deja el cargo tras cuatro años de gobierno, durante los cuales el país registró una reducción en la tasa de desempleo, pero también enfrentó un aumento en la inflación y un crecimiento de la deuda pública, según datos económicos revelados por la Comisión Presidencial de Transición. Estas cifras marcan el balance económico del mandato de Petro, que se caracterizó por su enfoque en políticas sociales y ambientales, aunque no logró estabilizar la economía en su totalidad (laopinion.co).
La transición política se ha visto acompañada de tensiones con Estados Unidos, país aliado tradicional en temas de seguridad y lucha contra el narcotráfico. Durante el gobierno de Petro, las relaciones entre ambos países sufrieron varias crisis, lo que ha generado una necesidad de reafirmar la cooperación en estos ámbitos. Esta semana, una delegación estadounidense llegó a la ciudad de Cali para participar en la investidura del nuevo presidente, quien se presentó como una figura más cercana a las instituciones internacionales (elnacional.com).
A pesar de los logros en materia social, el gobierno de Petro también enfrentó críticas por su manejo de la política interna, que se caracterizó por una alta inestabilidad y una serie de conflictos entre partidos. La salida de Petro marca el fin de la primera administración de izquierda en la historia del país, un periodo que, aunque prometedor, terminó con una profunda polarización política (elnuevosiglo.com.co).





























