Más de 53.000 personas han regresado a Marruecos desde la ciudad autónoma de Ceuta tras una crisis migratoria que ha sacudido la frontera entre España y Marruecos. Esta cifra, que supera las estimaciones iniciales del gobierno español, refleja la intensidad de la afluencia de migrantes en los últimos días, especialmente el jueves, según fuentes policiales (unionradio.net). La situación ha sido calificada como una "avalancha" por parte de autoridades españolas, que han destacado la necesidad de identificación en controles policiales para el traslado a la Península Ibérica (20minutos.es).

La crisis ha generado una gran movilidad de personas, con muchos migrantes que, tras llegar a Ceuta, han decidido regresar a Marruecos. Esta decisión, a veces tomada en horas, ha sido motivada por la falta de recursos básicos en la zona, como alimentos o alojamiento, según testimonios recogidos en Castillejos, una ciudad marroquí cercana a la frontera (lne.es). A pesar de esto, un número significativo de personas se queda en Ceuta, principalmente jóvenes entre 18 y 35 años, que no han podido regresar a Marruecos (elcomercio.com).

El gobierno español ha acelerado las devoluciones, mientras que Italia ha suspendido el acuerdo Schengen con España, activando controles para viajeros extracomunitarios. Esta situación ha sido aprovechada por la ultraderecha, que ha utilizado la crisis para criticar la política migratoria del país (lasexta.com). La tensión entre España y Marruecos, alimentada por la reivindicación marroquí sobre Ceuta y Melilla, ha cobrado una dimensión internacional, con el presidente español, Pedro Sánchez, calificando la situación como un "ataque a la integridad de España" (elmundo.es).