La región costera de La Guaira, en Venezuela, sigue en estado de emergencia un mes después de los terremotos de magnitud 7.2 y 7.5 del 24 de junio. Los edificios construidos bajo la Gran Misión Vivienda Venezuela (Gmvv), cuyo nombre proviene de la Oficina Presidencial de Planes y Proyectos Especiales (Opppe), colapsaron durante los sismos, pese a las promesas de seguridad del gobierno (primicia.com.ve).
Un ingeniero civil guió una visita a los nueve urbanismos de la zona, revelando que los edificios no cumplían con los estándares de resistencia necesarios. La Alianza Rebelde Investiga (ARI) documentó las condiciones precarias que llevaron al colapso. La zona, que alguna vez fue la principal puerta de entrada al país, ahora es un escenario de destrucción y desesperación (diario.mx).
Más de un mes después, la vida en La Guaira se reduce a la supervivencia y al entierro. La infraestructura se ve gravemente afectada, y las autoridades enfrentan críticas por la falta de preparación ante los desastres naturales. La situación refleja una crisis en la gestión de proyectos públicos en el país.






























