Arabia Saudita ha cerrado un oleoducto clave en respuesta a una serie de ataques que han afectado su infraestructura. La decisión, anunciada por fuentes gubernamentales, ha generado inquietud en los mercados internacionales, ya que el oleoducto era una ruta importante para el suministro de crudo. La medida se tomó tras una semana de ataques atribuidos a grupos alineados con Irán, lo que ha intensificado la tensión en la región.

Los ataques han sido reportados en varias zonas del reino, aunque no se han confirmado daños significativos ni reivindicaciones oficiales. Mientras tanto, los combates entre el gobierno saudita y los hutíes, respaldados por Irán, continúan en Yemen, empujando a la población local a la migración. Irán ha negado su participación directa en la guerra, aunque los ataques hutíes contra Arabia Saudita han influido en la subida del precio del petróleo, que ha superado los 100 dólares por barril.

La situación ha generado preocupación en el sector energético, ya que el cierre del oleoducto ha interrumpido una ruta clave para evitar el estrecho de Ormuz, un punto estratégico en el comercio mundial de petróleo. Aunque no se ha confirmado un impacto directo en la producción, la incertidumbre ha afectado la estabilidad del mercado. La comunidad internacional sigue de cerca los movimientos en la región, temiendo un escalado de la crisis.