Moscú anunció este lunes el cierre del consulado alemán en San Petersburgo, junto con la expulsión del personal de los centros culturales Goethe en el país. Esta medida se produce como respuesta a la clausura del consulado ruso en Bonn, anunciada por Alemania el 18 de septiembre, y a la rescisión del contrato con la Casa de Rusia en Berlín.
La tensión entre Rusia y Alemania se intensifica tras una serie de medidas recíprocas. Alemania acusó al Kremlin de orquestar un ataque con drones contra el aeropuerto de Leipzig, lo que justifica la decisión de cerrar sus consulados en Rusia. A su vez, Moscú reacciona con medidas similares, afectando la relación bilateral y la cooperación en múltiples áreas.
Aunque el cierre de consulados no implica una ruptura total, refleja un deterioro en las relaciones entre ambos países. La situación se complica aún más con la presión de la Unión Europea, que ha señalado que Rusia no muestra señales reales de buscar la paz en Ucrania.
La visita del líder vietnamita a Moscú, por otro lado, destaca como un gesto de cooperación entre Rusia y otros países, pero no altera el contexto de tensión con Alemania.



























