El embajador de Estados Unidos en Chile, Brandon Judd, fue llamado por la Cancillería chilena tras declaraciones que vincularon el estallido social de 2019 con organizaciones de izquierda. Durante una reunión de 15 minutos, Judd explicó que no hubo investigación oficial sobre las protestas, pero que se analizó información proveniente de fuentes locales, incluyendo políticos, policías y académicos.
La Cancillería chilena, encabezada por el ministro Francisco Pérez Mackenna, criticó la intervención del embajador en asuntos internos del país. Políticos de la oposición y personalidades chilenas condenaron públicamente la injerencia del diplomático, considerando que sus comentarios sobre el origen del estallido social fueron inapropiados.
Judd también mencionó que Chile está en conversaciones para adquirir aviones F-35 y reafirmó que el Estrecho de Magallanes pertenece al país. A pesar de las críticas, el embajador insistió en que sus declaraciones se basaron en información obtenida de fuentes chilenas.
La situación ha generado tensión entre Chile y Estados Unidos, con el gobierno local rechazando la interferencia en temas internos. La Cancillería ha llamado a la prudencia en asuntos políticos, mientras que el embajador continúa defendiendo su postura.



























