Los ataques contra petroleros en el estrecho de Ormuz han generado una tensión entre Irán y Estados Unidos, con ambos países acusándose mutuamente. Irán anunció una nueva zona restringida en el área, mientras EE.UU. Negó haber participado en los ataques. El presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, advirtió que cualquier ataque contra activos iraníes provocaría represalias contra infraestructura petrolera estadounidense.
Los operadores observaron un aumento en los precios del petróleo Brent, que superaron los 97 dólares por barril, tras los ataques. Irán señaló que los ataques contra infraestructura petrolera saudita y los incidentes contra embarcaciones en el estrecho reflejan una escalada de hostilidades. Estados Unidos, por su parte, insistió en que no estaba involucrado en los ataques y llamó a la calma.
La situación ha generado preocupación en el sector energético, con operadores evaluando el impacto en la cadena de suministro. Mientras Irán se prepara para declarar una zona restringida, EE.UU. Continúa negando su participación, lo que podría intensificar las tensiones en la región.
La tensión entre ambos países se intensifica, con amenazas de represalias y una escalada de hostilidades en el estrecho de Ormuz.





















