El terremoto que sacudió el sur de Colombia el 23 de agosto dejó al menos 177 personas muertas y más de 1.000 heridos, según informes oficiales. En el departamento de Nariño, la zona más afectada, se reportan 234 personas aún desaparecidas, lo que eleva la preocupación por la situación de los supervivientes. Las autoridades han iniciado operativos de búsqueda en zonas remotas, pero el acceso a algunas áreas sigue siendo difícil debido a la destrucción de caminos y la falta de comunicación.
Mientras se busca a los desaparecidos, el gobierno ha anunciado medidas de apoyo a las familias afectadas. Un subsidio de arriendo de 100.000 pesos colombianos fue habilitado para quienes perdieron su vivienda o tuvieron que abandonarla por daños estructurales. Esta iniciativa busca aliviar la crisis económica en las comunidades más golpeadas.
La policía también ha alertado sobre estafas digitales relacionadas con el desastre, advirtiendo a los ciudadanos sobre suplantaciones de agencias de viajes. Aunque el foco principal sigue siendo la búsqueda de sobrevivientes, las autoridades instan a la población a mantenerse alerta ante fraudes.
La situación sigue siendo crítica, con más de 1.000 personas heridas y una gran cantidad de viviendas dañadas o destruidas. La ayuda humanitaria continúa llegando a las zonas afectadas, pero el camino hacia la recuperación será largo.














