La XVIII Cumbre del BRICS se clausuró en Nueva Delhi con la aprobación de una declaración conjunta que expresa "profunda preocupación" por la guerra en Medio Oriente. Esta declaración, firmada por los líderes de los cinco países miembros —Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica—, refleja una postura común ante la escalada de violencia en la región. La reunión, que contó con la participación de varios países invitados como Kazajistán, Malasia y Nigeria, marcó un momento de cooperación política y económica dentro del bloque.
La cumbre, que se extendió durante varios días, permitió también a los líderes discutir temas como la seguridad global, la economía y la cooperación tecnológica. Durante la ceremonia de clausura, el primer ministro indio destacó la creciente influencia del BRICS en la escena internacional, destacando su capacidad para abordar desafíos globales. Aunque la guerra en Medio Oriente fue un punto central, otros temas como la crisis alimentaria y el cambio climático también fueron abordados en el marco de las discusiones.
La declaración conjunta sobre Medio Oriente fue vista como un gesto de solidaridad y preocupación por la estabilidad regional. Aunque no se anunciaron medidas concretas, la postura unida del BRICS sugiere un mayor peso político del bloque en asuntos internacionales. La cumbre concluyó con una serie de acuerdos que buscan fortalecer la cooperación entre los países miembros, especialmente en áreas como la energía y la tecnología.


























