Cuba rechazó la expulsión de sus diplomáticos por parte de la República Dominicana, calificando la medida como un "sometimiento" a las presiones de Estados Unidos. El gobierno de La Habana afirmó que la decisión de Santo Domingo no refleja una postura autónoma, sino una respuesta a la influencia extranjera.
La República Dominicana anunció previamente la expulsión de funcionarios cubanos, acusándolos de actividades ilegales. En respuesta, Cuba destacó la importancia de mantener relaciones diplomáticas basadas en el respeto mutuo. Esta tensión refleja los desafíos en las relaciones bilaterales entre ambos países.
La situación pone de relieve las tensiones geopolíticas en la región, donde las relaciones entre Cuba y Estados Unidos siguen siendo complejas. Aunque no se han reportado incidentes graves, el incidente subraya la influencia de potencias externas en las relaciones diplomáticas locales.
La comunidad internacional sigue de cerca el desarrollo de esta situación, que podría tener implicaciones más amplias en la región.
























