Más de 160 personas murieron y más de 700 se encuentran desaparecidas o sin contacto tras las violentas inundaciones que azotaron la frontera entre Nepal y China el 26 de agosto. Según informes de organizaciones internacionales y medios locales, el número de víctimas fatales se elevó a 157 en Nepal y 3 en China, mientras que cientos de personas aún no han sido localizadas.
Las inundaciones, causadas por un crecimiento repentino del río, arrasaron pueblos enteros, puentes y infraestructuras. Cámaras de seguridad capturaron imágenes de pequeñas aldeas sumergidas y personas huyendo desesperadamente. Los equipos de rescate trabajan en condiciones extremas, enfrentando la dificultad de localizar a los desaparecidos en zonas remotas.
Según el organismo de gestión de emergencias nepalí, entre los desaparecidos hay 291 extranjeros y 93 nacionales, además de efectivos y operarios vinculados a proyectos de energía. Un rescate en la zona reveló que China advirtió sobre una posible segunda riada, lo que podría aumentar el número de personas afectadas.
Mientras se espera la evaluación completa del daño, se continúa con las operaciones de búsqueda y rescate en una región que enfrenta desafíos logísticos y climáticos.














