Moscú anunció el ataque a infraestructuras logísticas y militares en Ucrania, incluyendo centros en Kiev y puertos como Chernomorsk y Yuzhni, según el Ministerio de Defensa. El ataque se enmarca en la intensificación de las operaciones rusas en el este del país. Paralelamente, Francia confirmó el envío de misiles interceptores a Ucrania como respuesta a la escalada de bombardeos. El presidente Macron destacó la necesidad de aumentar la presión sobre Rusia y llamó a la solidaridad internacional.

Mientras, Ucrania enfrenta consecuencias graves tras un doble ataque ruso contra un centro comercial en el sureste, que dejó 16 muertos. Las autoridades buscan sobrevivientes en la zona. Zelenski criticó la falta de defensas antiaéreas, señalando que cada día sin protección equivale a vidas evitables. Rusia, por su parte, continúa con ataques usando drones y misiles, lo que ha generado una respuesta militar más agresiva de parte de Kiev.

La tensión se mantiene alta, con la comunidad internacional observando la evolución del conflicto. Aunque algunos países como Perú se enfocan en la situación de ciudadanos en la zona de conflicto, la prioridad sigue siendo la seguridad de Ucrania. La guerra persiste en el este de Europa, con efectos humanos y materiales cada vez más evidentes.