El sismo de magnitud 7.4 que sacudió la región occidental de Colombia el 10 de agosto dejó al menos 132 personas muertas y más de 230 personas atrapadas en los escombros, según informes de medios locales y autoridades. El epicentro del temblor, a 100 kilómetros de profundidad, causó daños significativos en varias ciudades, incluida Cali, donde el alcalde Alejandro Eder informó que al menos 86 personas fueron rescatadas.
En Cali, el sismo provocó el colapso de al menos 20 edificios, según el mismo alcalde. Las autoridades están realizando operaciones de rescate en zonas afectadas, mientras que el gobierno declaró emergencia en la región. En Pereira, la ciudad más afectada, el balance inicial señalaba 111 muertos y 87 heridos.
La crisis ha generado una respuesta inmediata de los servicios de emergencia, con equipos de rescate trabajando en condiciones complejas. Aunque se reportan avances en la búsqueda de sobrevivientes, la situación sigue siendo crítica. La comunidad internacional ha expresado su apoyo para la ayuda humanitaria.


























