Colombia ha dado un giro de 180 grados en su política hacia el Sáhara Occidental al reconocer la soberanía de Marruecos sobre la región, según informaciones publicadas por varios medios. Esta decisión marca un cambio significativo en la postura del país, que antes había reanudado las relaciones diplomáticas con la República Saharaui bajo el gobierno de Gustavo Petro.
El nuevo gobierno colombiano ha decidido romper con la política anterior, que buscaba reforzar lazos con el movimiento nacional sahui. Esta nueva postura se alinea con la visión de Rabat, que defiende la soberanía marroquí sobre el territorio. La decisión ha sido presentada como un paso para revitalizar la relación a largo plazo con Marruecos, según declaraciones oficiales.
La decisión ha generado reacciones en el ámbito internacional, especialmente en el contexto de las negociaciones sobre el estatus del Sáhara Occidental. Aunque no se han dado detalles específicos sobre los próximos pasos, el anuncio refleja una reorientación estratégica en las relaciones exteriores de Colombia.



























