La mandataria peruana, Fujimori, ha anunciado la intención de extender los plazos de detención de migrantes en situación irregular con el objetivo de agilizar las expulsiones del país. Esta medida forma parte de una política más estricta hacia los inmigrantes, respaldada por una creciente ola de descontento en la región latinoamericana. Fujimori ha destacado la necesidad de reforzar la seguridad fronteriza y ha prometido incrementar las operaciones policiales y militares para garantizar el control de las fronteras.

Esta decisión se produce en un contexto de creciente tensión sobre la migración, con el gobierno buscando una postura más dura frente a los flujos migratorios. Aunque no se han especificado los detalles exactos de la extensión de los plazos, se espera que esta medida afecte directamente a los migrantes que se encuentran en el país sin documentos válidos. La política se alinea con la postura adoptada por otros países de la región, que han reforzado sus controles fronterizos en los últimos meses.

Además, Fujimori ha anunciado la designación de Álvaro Vargas Llosa como embajador ante Estados Unidos, lo que refleja una estrategia de fortalecer las relaciones diplomáticas en un contexto de políticas migratorias más rígidas. Esta decisión ha generado reacciones mixtas entre la población, con algunos sectores apoyando la medida y otros expresando preocupación por el impacto en los derechos de los migrantes.