Irán ha decidido mantener cerrado el Estrecho de Ormuz hasta que Estados Unidos cumpla las condiciones establecidas en el memorando de junio, según declaraciones oficiales. Esta decisión se produce tras una serie de ataques cruzados entre Irán y Estados Unidos, que han intensificado la tensión en la región. El cierre del estrecho, por el cual transita el 20 % del petróleo mundial, ha sido anunciado por Teherán a mediados de julio, como respuesta a la postura de Washington.
El Ministerio de Exteriores iraní, encabezado por Abás Araqchí, ha reafirmado que no hay negociaciones con Estados Unidos mientras no se respete el acuerdo de junio. Esta postura se ha reforzado con la presentación de una lista de seis exigencias, entre las que se incluyen el levantamiento de sanciones, la liberación de activos congelados y la terminación de la guerra contra Irán. Estas condiciones, según fuentes locales, no son nuevas, pero su repetición refuerza la postura de Teherán.
Mientras tanto, Rusia ha anunciado el retorno de especialistas a la central nuclear iraní de Busher, lo que podría indicar un fortalecimiento de la cooperación entre Moscú y Teherán. Esta movida contrasta con la postura de Estados Unidos, que ha mantenido una postura hostil hacia Irán. La situación sigue siendo tensa, con el riesgo de un conflicto más amplio en la región.


























