El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se defendió públicamente sobre la crisis de Ceuta, atribuyendo la situación a factores externos y exigiendo responsabilidades internacionales. Durante una entrevista reciente, Sánchez señaló a Rusia e Israel como posibles responsables de la tensión en la ciudad autónoma, mientras minimiza la participación de Marruecos. Esta postura ha sido rechazada por Bruselas, que desmintió las acusaciones del Ejecutivo español, afirmando que Rusia no está detrás de la crisis.

La portavoz del gobierno, Elma Saiz, respaldó las declaraciones de Sánchez, citando informes internos del Ministerio de Asuntos Exteriores y de la Comisión Europea. A pesar de ello, el debate sigue abierto, con partidos como el PP exigiendo explicaciones y llamando a concentraciones en apoyo de Ceuta. Mientras tanto, la visita del rey Felipe VI a la zona sigue sin fecha definida, aunque las relaciones entre el Palacio de Moncloa y la Zarzuela se mantienen estables.

La crisis, que comenzó con la llegada masiva de migrantes a Ceuta en julio, sigue sin resolverse. Aunque Sánchez se desplazó a la zona poco después del suceso, la situación no ha mejorado. Las críticas se multiplican, tanto internas como externas, mientras el gobierno intenta mantener una postura equilibrada, evitando culpar a ningún actor en particular.