El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció durante su visita a Irlanda el levantamiento del arancel al whisky irlandés, que actualmente se sitúa en un 10%. Esta medida, que afecta directamente a la industria del whisky en el país, se produce tras una serie de declaraciones del mandatario sobre la unificación de Irlanda, que han generado controversia en el Reino Unido.
La reducción del arancel al whisky irlandés, que ahora se alinea con el régimen aplicado al whisky escocés y norirlandés, busca impulsar el comercio entre ambos países. Esta decisión se da en un contexto donde Trump ha expresado su deseo de ver a Irlanda "unida", una afirmación que ha sido criticada por partidos de la oposición británica.
El primer ministro irlandés ha restado importancia a las declaraciones de Trump, señalando que no fueron una sorpresa y que el avance hacia una posible reunificación puede continuar con "calma y perspectiva". A pesar de esto, la decisión arancelaria refleja una postura más favorable hacia Irlanda en el ámbito comercial.
La medida también ha sido vista como un gesto simbólico, ya que el whisky irlandés ha sido históricamente un producto con arancel elevado en comparación con otros destilados europeos. La reducción podría tener efectos positivos en la exportación y en la competitividad del sector en Estados Unidos.
























