El Comando Central de Estados Unidos ha reorientado el paso de 100 embarcaciones comerciales durante los últimos 60 días, como parte de un bloqueo marítimo contra Irán, según informes de medios locales. Esta medida se ha aplicado desde el 14 de julio, cuando Estados Unidos reanudó el bloqueo, y se describe como un "muro de acero" en el estrecho de Ormuz, una zona clave para el comercio internacional.

El bloqueo se ha intensificado en respuesta a las tensiones entre Estados Unidos e Irán, especialmente tras la captura de un buque iraní por parte de la Marina estadounidense. Las autoridades estadounidenses han afirmado que ninguna embarcación ha cruzado el cerco sin permiso, lo que ha generado preocupación en el sector marítimo y en los países que dependen de las rutas comerciales en la región.

Aunque el bloqueo se centra en Irán, la medida ha tenido efectos secundarios en la logística global, afectando a empresas y países que dependen de las rutas marítimas en el Golfo Pérsico. Mientras tanto, el presidente estadounidense, Donald Trump, ha mantenido su postura sobre la política comercial, asegurando una buena relación con México y dejando abiertas las dudas sobre el futuro del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (T-MEC).