Un fuerte sismo de 7,4 grados en la escala de Richter sacudió el norte de Colombia el domingo 16 de agosto, causando una tragedia sin precedentes. Según las últimas cifras actualizadas, el desastre ha dejado 294 personas muertas, 320 desaparecidas y casi 4 000 heridos. Las autoridades continúan con las búsquedas en zonas remotas donde se reportan múltiples fallecimientos y desapariciones.

El epicentro del temblor se ubicó cerca de la ciudad de Pasto, en el departamento de Nariño, una región conocida por su actividad sísmica. Varios municipios han sido afectados, con daños significativos en infraestructura, viviendas y edificios. La alerta de tsunami fue activada temporalmente, aunque no se registraron olas en las costas cercanas.

Mientras se evalúa el alcance del desastre, se han reportado interrupciones en la cadena de suministro de productos agrícolas, como el café, debido a la suspensión de envíos desde Colombia. Los gremios y importadores en Ecuador analizan los posibles efectos en precios y disponibilidad.

La respuesta humanitaria se intensifica, con equipos de rescate y ayuda médica movilizados en las zonas más afectadas. La comunidad internacional ha expresado su apoyo, aunque las condiciones en el terreno siguen siendo complejas.