Después del sismo que sacudió a Colombia, la ciudad de Cali sigue en estado de alerta. A una semana del temblor de magnitud 7.4, la zona sigue siendo un lugar de incertidumbre. Familiares de desaparecidos esperan en silencio, algunos frente a cordones de seguridad, otros en carpas o en hospitales. La ciudad no ha dejado de vibrar, ni el miedo de sus habitantes.

El terremoto, que afectó varias regiones del país, dejó al menos 100 muertos y más de 300 heridos. En Cali, los daños son especialmente visibles. Edificios derrumbados, calles bloqueadas y casas con grietas son el escenario de una ciudad en luto. Las autoridades continúan con las labores de rescate, pero la esperanza se mide en días.

Mientras, la comunidad se organiza para ayudar. Vecinos se turnan para vigilar las zonas afectadas, mientras otros buscan información sobre familiares. La incertidumbre persiste, pero la solidaridad también. En Cali, el terremoto no solo dejó ruinas, sino también una lucha por la supervivencia.

La situación sigue en evolución. No hay cifras exactas de fallecidos ni de personas desaparecidas. La búsqueda continúa, pero la esperanza se mide en cada paso que se da en busca de respuestas.