Las inundaciones que azotaron la región fronteriza entre Nepal y China dejaron al menos 797 muertos y más de 3.000 personas desaparecidas, según las últimas cifras oficiales. El desastre, causado por intensas lluvias y desbordamientos de ríos, afectó especialmente las zonas montañosas del Himalaya, donde se registraron aludes y deslizamientos de tierra. Las autoridades nepalesas elevaron el número de fallecidos a 781, mientras que en territorio chino se reportaron 16 muertos adicionales.
La situación sigue siendo crítica, con equipos de rescate trabajando en condiciones extremas para localizar a los desaparecidos. En Nepal, se han enviado alertas de inundación a los teléfonos de los residentes en distritos afectados, advirtiendo sobre posibles nuevas crecidas del río Bhotekoshi. Aunque se ha hablado de posibles conexiones con el calentamiento global, las autoridades insisten en que es demasipronto para establecer una relación directa.
Mientras se continúa con las operaciones de búsqueda, se han compartido imágenes impactantes de personas atrapadas en túneles hidroeléctricos inundados, que lograron escapar gracias a la ayuda inmediata. La tragedia ha movilizado a organizaciones internacionales y a comunidades locales, que buscan apoyar a las víctimas y a las familias afectadas. La cifra de muertos y desaparecidos sigue en constante revisión, pero el impacto humano es ya enorme.






















