Una devastadora riada en la zona fronteriza entre Nepal y Tíbet ha causado al menos 98 muertos y cientos de personas desaparecidas o sin contacto, según cifras oficiales. El desastre, que afectó especialmente el distrito de Rasuwa en Nepal, arrasó viviendas, carreteras y dañó infraestructuras hidroeléctricas. Las autoridades nepalíes y chinas continúan con operaciones de rescate en la zona.
Las inundaciones repentinas, que golpearon ambos lados de la frontera, arrastraron puentes, cortaron carreteras y dejaron zonas completamente intransitables. Según fuentes, la catástrofe podría haber sido provocada por el colapso de un glaciar en Tíbet, la rotura de una presa o una avalancha, o incluso la combinación de estos factores.
Más de 400 personas, incluyendo 341 extranjeras, aún no han sido localizadas. Dos de ellas son ciudadanos españoles. Las autoridades han confirmado que el número de desaparecidos sigue en aumento, mientras se evalúan los daños materiales y humanos.
La situación sigue siendo crítica, con operarios y equipos de rescate trabajando en condiciones extremas. La región, ya vulnerable por su geografía montañosa, enfrenta un desafío logístico y humano sin precedentes.
























