Los historiadores peruanos están revisando cómo las civilizaciones prehispánicas, como los incas y los moches, adaptaron sus sistemas agrícolas y de gestión hídrica para enfrentar los efectos del Fenómeno El Niño, uno de los eventos climáticos más destructivos del país. Estas técnicas, que incluyen la construcción de canales de irrigación y la selección de cultivos resistentes, podrían ofrecer lecciones valiosas para las comunidades actuales que enfrentan la crisis climática.

La investigación, llevada a cabo por instituciones académicas peruanas, revela que estas sociedades lograron mantener su sostenibilidad incluso en épocas de sequías o inundaciones extremas. Los expertos destacan que el conocimiento ancestral, combinado con tecnologías modernas, podría ayudar a mitigar los impactos del El Niño en la agricultura y en la gestión de recursos hídricos.

Aunque el fenómeno ocurre cada 2 a 7 años, su intensidad ha aumentado en las últimas décadas debido al cambio climático. Las autoridades locales están considerando integrar estas prácticas ancestrales en sus estrategias de adaptación. El objetivo es crear un modelo de resiliencia que combine tradición y ciencia para enfrentar los desafíos climáticos.