Betssy Chávez, exministra peruana, abandonó el país el viernes 7 de agosto tras recibir un salvoconducto que permitió su traslado a México, reanudando así las relaciones diplomáticas entre ambos países. Esta medida, otorgada por el gobierno de Keiko Fujimori, marca un punto de inflexión en las tensiones generadas por el intento de golpe de Estado en 2022. El salvoconducto fue visto como una acción de buena voluntad por parte del Perú hacia México, según la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum.
El senador de Fuerza Popular, Héctor Ventura, respaldó la decisión, destacando que debe primar el orden constitucional. Por su parte, el congresista Jaime Delgado descartó cualquier cálculo político detrás del gesto, atribuyéndolo a la recuperación de los vínculos bilaterales. Aunque el gobierno peruano entregó el salvoconducto, la Cancillería advirtió que se reserva el derecho de pedir la extradición si el Poder Judicial lo requiere.
Keiko Fujimori señaló que actuar de manera institucional no implica ver colores políticos, y destacó que uno de sus primeros objetivos era recuperar las relaciones con México. La expresidenta del Consejo de Ministros dejó el país en la medianoche del viernes, generando una respuesta inmediata en el Congreso, donde se discute el cumplimiento de los tratados internacionales.



























