El Gobierno mantiene su proyección de $1.500 para el dólar al cierre del año, pero 15 instituciones financieras y consultoras anticipan una subida a $1.600. Esta expectativa surge tras una serie de factores económicos y políticos que ejercen presión sobre el tipo de cambio. Los analistas más precavidos señalan una posible fluctuación en los próximos meses, influenciada por la inflación y la demanda externa. Aunque el gobierno defiende su proyección, las instituciones destacan la necesidad de una política monetaria más estable para evitar un incremento más acelerado. La incertidumbre persiste sobre cómo se desarrollará la situación en los próximos días.