El terremoto que sacudió la región de Colombia dejó al menos 132 personas muertas y dañó numerosas estructuras, según informes oficiales. Las autoridades locales en Cali han declarado un toque de queda y han decidido militarizar la ciudad para garantizar la seguridad y coordinar los esfuerzos de rescate. Esta medida busca facilitar la movilidad de equipos y personal especializado en las zonas afectadas.
Más de 100 personas han sido evacuadas debido a los daños causados por el sismo, que ocurrió en la madrugada del miércoles. Las autoridades han pedido a la población mantenerse alerta y evitar acercarse a zonas con riesgo de colapso. Los equipos de rescate continúan buscando sobrevivientes en los edificios derrumbados, aunque las condiciones en el lugar son extremadamente complejas.
El sismo, de magnitud 6,2 en la escala de Richter, afectó principalmente las zonas urbanas de la región. Los servicios de emergencia han estado trabajando sin descanso para atender a las víctimas y proporcionar ayuda inmediata. La situación sigue siendo crítica, y se espera que se registren más informes sobre el número de heridos y la extensión del daño.






















