Manifestantes multitudinarios se reunieron en Irlanda para protestar contra la visita del presidente estadounidense Donald Trump, quien fue criticado por su postura hacia el Reino Unido y su relación con el Partido Republicano. Algunos carteles mostraban frases como "Trump, vete a la cárcel" y "No estamos a la venta", reflejando la desaprobación hacia su presencia en el país. La protesta se intensificó tras las declaraciones de Trump sobre la unión entre Irlanda del Norte y Irlanda del Sur, que fue calificada como "fantástica" por el mandatario.

Aunque Trump expresó su deseo de visitar Irlanda unida, su presencia generó controversia en el contexto de las tensiones políticas entre el Reino Unido y la República de Irlanda. Durante su viaje, Trump estuvo acompañado de su asistente, Natalie Harp, lo cual ha generado especulaciones sobre su relación. A pesar de la oposición, Trump continuó con su agenda, destacando su postura sobre temas internacionales. La situación refleja el impacto de su figura en la política europea y la polarización que genera su presencia en eventos públicos.