Un terremoto de magnitud 7,3 en la escala de Richter sacudió el norte de Colombia, dejando al menos 340 personas desaparecidas. Según el informe del alcalde de Bucaramanga, Hernán Camacho, las autoridades se centran en localizar sobrevivientes y organizar la reconstrucción de las zonas afectadas.
El sismo, que ocurrió el 23 de julio, causó daños significativos en varias ciudades, incluyendo Bucaramanga, donde se reportaron colapsos de edificios y puentes. Las operaciones de rescate continúan en áreas con dificultades de acceso, donde se teme que puedan haber más víctimas.
Más de 100 personas han sido rescatadas hasta ahora, aunque el número de heridos sigue en aumento. Las autoridades han pedido apoyo a organizaciones internacionales para mejorar las condiciones de los refugiados en los centros de acogida.
La situación sigue siendo crítica, con condiciones climáticas adversas que complican los esfuerzos de búsqueda y rescate. La comunidad local y los voluntarios continúan colaborando en la búsqueda de los desaparecidos.














