El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, indicó que su gobierno prioriza la presión económica sobre Irán como estrategia para lograr la reapertura del estrecho de Ormuz, clave para el comercio internacional de petróleo. Esta postura se inscribe en un contexto donde el precio del crudo supera los 84 dólares por barril, mientras Irán mantiene sus exigencias para restablecer el flujo de petróleo (bloomberglinea.com).
Trump descartó la posibilidad de nuevos ataques militares contra Irán, afirmando que Estados Unidos está "bajando el tono" en su postura. Según fuentes de su gabinete, la presión económica se intensificará para obligar a Teherán a retomar las negociaciones, aprovechando la crisis económica que enfrenta el país, marcada por una inflación elevada y dificultades para financiar sus fuerzas militares (infobae.com).
Las autoridades estadounidenses han señalado que el objetivo es forzar a Irán a negociar sin recurrir a medidas militares, lo que podría reducir la tensión en la región. Aunque no se ha alcanzado un acuerdo, el enfoque cambia hacia una estrategia más sostenible, con la esperanza de que la presión financiera tenga un impacto significativo en la postura iraní (cronica.com.ar).

























